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Mariela Dreyfus (Lima, 1960), ha publicado los poemarios Memorias de Electra (Lima, 1984), Placer fantasma (Lima, 1993), Ónix (Lima, 2001), Pez (Lima, 2005), Pez/Fish (New Delhi, 2014), Morir es un arte (Lima, 2010; 2014) y Cuaderno músico precedido de Morir es un arte (Madrid, 2015). Desde 1989 reside en Nueva York, donde se doctoró en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Columbia. Fundadora del colectivo artístico Kloaka (1982-1984), es autora del ensayo Soberanía y transgresión: César Moro (Lima, 2008). También ha co-editado los tomos Nadie sabe mis cosas. Reflexiones en torno a la poesía de Blanca Varela (Lima, 2007) y Esta mística de relatar cosas sucias. Ensayos en torno a la obra de Carmen Ollé (Lima, 2016). Ha traducido además An August Snow & Other Poems / Nieve de agosto y otros poemas, de Daniel Thomas Moran (Nueva York, 2014). Actualmente es profesora en la Maestría en Escritura Creativa en Español de New York University.

 

 

PRAISE FOR THE AUTHOR’S WORK

Escribir sobre el amor es un acto que sólo puede originarse en el destierro, pues será siempre extrañamiento y nostalgia de un paraíso inalcanzado y buscará franquearse con ese tú que es su razón de ser y de existir. Y así lo hace con patética necesidad de recuperación, inmersa en la enfermedad, la soledad, el dolor. Sus palabras no se miran a sí mismas, no intentan seducir, pero sí liberarla, en el ojo de la tormenta diaria, del tormento de una desgarradora experiencia.

Javier Sologuren

La obra de Mariela Dreyfus llamó siempre mi atención por ese raro y admirable equilibrio de disciplina estética, emoción y hondura reflexiva. Lo suyo es un lenguaje acerado como la hoja de un cuchillo que, súbitamente alzado, refleja, destella, el instante fugaz del amor, su breve goce, su felino salto desde el vértigo de la plenitud hacia la nada. Es un placer como lectora encontrar la sabia concisión de sus versos, la límpida adjetivación, su tensión de cable, su ausencia de concesiones, para que no se pierda ni el ritmo ni el aliento de las palabras en su vigoroso viaje hacia la punta de la ola, hacia la instantánea revelación del goce o el miedo.

Rossella Di Paolo

Hay un nudo en la poesía de Mariela Dreyfus que apenas se disimula, pero del que a la vez se participa. El lector queda deslumbrado por la intrepidez de este proceso que no cierra, que no deja de derramar una melodía que surge de una piel morena, o de un pezón, o de un lápiz que se aprieta más de la cuenta.

Lila Zemborain

Mariela Dreyfus acoge al dolor de nuevo, pero sin injuriar a la belleza, por el contrario, la busca incansablemente en cada uno de estos seis libros y la seguirá buscando como caballo y como jinete, en la ciudad y la naturaleza. Con la espada del lenguaje ya encontrado.

Enrique Winter

Alumbramiento post-finisecular que entra a la primera juventud del nuevo siglo, con la sensibilidad Mariela de tus ojos checos, brillantes en el halo inalcanzable del cometa más azul. Ahora aquí en Gravedad están juntos todos estos libros, poemas y canciones. Una grande alegría invade mi alma solitaria. ¿Qué más puedo decir? sino ¡Salud poeta!

Roger Santiváñez

 

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